viernes, 22 de abril de 2011

El autoritarismo ciudadano

Las instituciones que hemos construido para asegurar el tránsito nacional hacia los procesos democráticos tienen un gran reto: constituirse como un eslabón solitario democratizador, una isla de principios ante la inmensidad autoritaria que atraviesa las instituciones tradicionales, desde la familia hasta la empresa. Y esto, simplemente en el plano de la teoría, dejando de lado a los actores que ejecutan los procesos democráticos, que tendrían los mismos impedimentos que los otros núcleos.

Para definir autoritarismo, me gusta unirme a la tradición filosófica platónica que ha inundado al liberalismo deliberativo: la democracia es en sí, diálogo; la construcción es discursiva y el gobierno del pueblo tiene que ser visto como una arena deliberativa que une los anhelos de hombres libres, despojados de la necesidad e inspirados por el bienestar público. Así, autoritarismo es el desprestigio del otro, la implantación de una superioridad que desmiembra el tejido ciudadano. Ante esto, la desigualdad más que la falta de libertad es la razón fundamental que explica el autoritarismo.

La sociedad mexicana es profundamente autoritaria. La familia está regida por principios autoritarios (la obediencia ciega a las disposiciones familiares, la ausencia de diálogo para resolver los problemas, la elección del futuro en manos de los padres, las reglas que no tienen que estar ligadas con principios universalizables, etc.); las empresas son jerárquicas y amenazan constantemente contra el patrimonio y la estabilidad emocional de los empleados; la iglesia promueve el verticalismo y las decisiones discrecionales y las escuelas y universidades, en vez de transformar, recrean los patrones autoritarios que se respiran en la sociedad.

Ante esta realidad, ¿Cuál es nuestra salida? ¿Estamos condenados a una sociedad en donde el voto sea el único ente democratizante? Al no existir democracia en la economía, en las relaciones sociales, en la familia, en la empresa, en la iglesia, en la escuela, ¿Cómo podemos erigir una arena pública que integre a ciudadanos libres y plenos?

Creo que estamos muy lejos de esto…..

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