viernes, 10 de septiembre de 2010

La incongruencia fundacional de la izquierda

Desde la concepción de la división dicotómica izquierda-derecha del cartesiano político-ideológico, la esencia irreparable de los dos campos, en términos de economía política, ha sido el tamaño del Estado. Para la derecha, la distribución y asignación equitativa de los recursos debe ser comandada por las fuerzas desempoderadas del mercado, a través de determinaciones estructurales que carecen de ejercicio de autoridad. Por el otro lado, la izquierda ha denunciado las fallas de origen del mercado como mecanismo distributivo, impulsando al Estado como el único´espacio verdaderamente público que subsana las inequidades y acaparamientos del modelo capitalista de producción. Así, la izquierda identifica en el Estado la llave de la justicia y en el mercado el imperio y la perpetuación de las desigualdades originales.
Sin embargo, en México, la izquierda política y social ha optado por defender la causa del mercado, en el aspecto primerísmo de volumen estatal, los impuestos. Guiados por la demagogia que equipara perversamente el binomio impuestos-pobreza, el ala progresista mexicana ha preferido mantener los privilegios impositivos de los ricos para defender el 0.7% de aportación al IVA de los más vulnerables. Así, la izquierda renuncia a su principio fundacional, el Estado como agente de transformación social y gestor de equidad. ¿Por qué si el discurso nacionalista a favor del mantenimiento del estatus público del petróleo gira en torno a la soberanía de la renta petrolera como recurso estatal y por lo tanto público, en cuestión de impuestos tal enunciado no es igualmente válido?
La respuesta es rentabilidad electoral. En todos los países del mundo (excepto algunos del norte europeo), estar en contra de la recaudación que "afecta" al ciudadano es políticamente infalible. El petróleo es un recurso que no aporta el ciudadano, pero que ha demostrado su insustentabilidad como proyecto de país a largo plazo. Asimismo, la izquierda explota la desconfianza extendida del ciudadano acerca del uso de los recursos públicos.
Para concluir, habrá que decir, que atendiendo a los porcentajes de recaudación nacional que rondan el 8%, México puede ser catalogado como una de las naciones más abiertas al libre mercado y con menos mecanismos de ampliación del Estado. Por ello, antes de lanzar exhortos vacíos de criminalización del capitalismo como sistema económico, la izquierda tendría que replantearse su función como promotora de la equidad social, de la única manera posible, la captación de mayores recursos de la actividad económica.