martes, 13 de julio de 2010

El incipiente despertar de la sociedad civil en Cuba.

Durante décadas el monopolio de la acción política fue detentada por el Partido Comunista de Cuba. La política y lo político iniciaba y terminaba en las estructuras del partido-gobierno. Los canales de participación en los asuntos públicos eran constantemente maquillados por asambleas comunitarias que en términos prácticos estaban relacionados al mismo partido. Sin embargo, en los últimos años, el activismo de la sociedad civil organizada ha demostrado que los canales de participación política no están únicamente en las instituciones del regimen, sino que ahora el internet, los blogs, la resistencia y las marchas femeninas se han convertido en piezas reales de la acción política. Escribe Juan Quiñones en un blog titulado la Cuba de los jóvenes, “nos hemos dado cuenta que el socialismo no significa renunciar a nuestros derechos políticos, queremos participar y esto no quiere decir destrozar todo lo positivo del regimen, sino entender que la realidad ya nos pasó”.
El papel de Cuba en América Latina se ha debilitado. Aquél símbolo de la revolución y la resistencia al imperialismo se ha desvanecido en la mente de los jóvenes de la isla. La legitimidad que llegó a tener el regimen emanado de la revolución en generaciones de esferas progresistas, no sólo en América Latina sino en todo el mundo, comienza a disolverse gradualmente. Los chicos cubanos siguen queriendo atención médica y educación de calidad; centros científicos innovadores y universidades; pero también buscan insertarse en la globalización, conectarse a cada rincón del mundo con el internet, viajar libremente, votar por opciones políticas reales y formar voluntariamente asociaciones de todo tipo.
El último congreso de las juventudes comunistas en la Habana dejó en claro que la justicia social no se logra coartando constantemente las libertades individuales y sociales. Sino por el contrario como enfatiza uno de los jóvenes más activos en las juventudes del PCC, “nos toca a todos debatir la Cuba que queremos en el futuro, una isla viva que almacene con claridad la historia que la ha traído hasta aquí, una Cuba que no dé la espalda a nada que nos pueda dar bienestar”.
El cambio en Cuba debe nacer de la sociedad civil. Las estructuras del partido se han alejado tanto de las realidades comunitarias que han caído en la burocratización que tanto criticaron teóricos del pensamiento comunista. Cuba debe balancear todos aquéllos elementos que la mantienen como un ejemplo vivo de resistencia y suficiencia nacional ante círculos importantes de la izquierda. Sin embargo, un enfoque renovado traerá consigo una nueva concepción de la política que parte del reconocimiento que la política la hacen todos lo cubanos y no sólo el Partido-Gobierno-Estado cubanos.