lunes, 21 de junio de 2010

Colombia antepone seguridad a ciudadanía

Colombia ha experimentado notables avances:la inseguridad ha sido atenuada, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido confinadas a la marginalidad, el crecimiento económico es cuando menos constante y se ha logrado rescastar al sistema político de las garras del narcotráfico. Sin embargo, los remanentes en términos de democratización, seguridad humana y ciudadanización son enormes. Colombia vive un estado de constante alerta de penetración de las redes paramilitares en las instituciones de gobierno, es decir, la democracia batalla todos los días por abstenerse de la ilegalidad. Álvaro Uribe es, ante todo, un hombre extraído de las filas del paramilitarismo, la mano dura y la seguridad a costa de lo que sea.
Colombia es día a día una de las naciones más aisladas del debate latinoamericano, bajo la creencia neo-panamericana o neo-bushiana que concede a la isolación un crédito político, Uribe ha decidido estar ausente de la construcción de instituciones regionales, de debates democráticos, de nuevas concepciones de política exterior y extensión de derechos, así como, de elementos pragmáticos que le permitan ser a Colombia una nación más importante para su principal socio, Estados Unidos. Colombia vale más en cuanto más cercana se encuentra de aquéllos que juzga como parias.
La continuidad es una opción sumamente atractiva en una sociedad que ha sufrido años de inestabilidad rampantes. El voto conservador en su sentido clásico, es un sufragio que teme al cambio, que valora la seguridad por encima de la transformación o el cambio ligero de tendencia. ¿Qué estaba en juego en la elección colombiana?¿Antanas Mockus representaba un giro radical en términos de concepción económica, una visión distinta de la seguridad social o de profundización denmocrática?
En los dos primeros aspectos, Mockus significaba más continuidad que cambio, en el tercero simbolizaba una revolución que revestía importancia ante la coyuntura colombiana. Para los andinos, la victoria del candidato del Partido Verde traía consigo la entrada en la "era de la ciudadanía", en la época del debate de construcción del estado de derecho democrático. La caída de Mockus ante Juan Manuel Santos es, quiza, un retroceso en un procesos que se observaba como lineal, securitización-estabilización-ciudadanización. Santos no es un símbolo de la profundización de los procedimientos democráticos y el concepto de seguridad democrática, tiene mucho de seguridad tradicional y poco de enfoques que revaloricen los aspectos estructurales de la seguridad.
Sin embargo, la mayor derrota es para el desarrollo de América Latina, como región que puede discutirse. Existe intransigencia en ambos lados del cartesiano político, por ello un Presidente de izquierda moderada en Colombia hubiera resultado fundamental para engrosar el centro de las vertientes políticas y aislar los radicalismos. La derrota supone años de polarización constante y de falta de acsuerdos a nivel hemisférico.