martes, 25 de mayo de 2010

Los ojos del norte

El mundo ve mal a México. Las noticias de asesinatos perpetrados en territorio nacional no cesan, las fotografías que muestran a una sociedad desesperada y a un gobierno imposibilitado de ofrecer respuestas contundentes, son episodios cotidianos en la prensa internacional. Sin embargo, a pesar de que la opinión que tengan de nosotros en todo el mundo es relevante, la percepción de nuestros vecinos del norte es por mucho la más importante. Inversiones, comercio, migración, turismo, petróleo, todo está vinculado con el norte. Sin entrar a la discusión de si nos conviene profundizar relaciones con Estados Unidos o diversificar con otras regiones, la realidades es que actualmente nuestros intereses se vinculan pragmáticamente con el norte.

Y la pregunta es ¿Cómo nos ven los americanos? La respuesta es que no existe una visión unificada acerca de lo que pasa en México. La ultraderecha reduccionista mantiene su postura tradicional, “México ha sido tomado”, el Estado no es capaz de garantizar los mínimos de seguridad, cerremos fronteras. Para ellos, México está en ruinas, nada se salva. Ciudad Juárez es México.

No obstante esto, los dos periódicos más importantes de Estados Unidos han hecho una evaluación más equilibrada. Para el Washington Post en su editorial del 17 de marzo, ¿Estados Unidos está haciendo lo suficiente para ayudar a Juárez?, el problema está localizado y tiene un nombre, la frontera. Para el diario capitalino, aquella imagen de que México es un estado fallido, ignora que a lo largo de territorio nacional existen regiones como San Pedro Garza con índices de criminalidad similares a los de Suecia y también existen zonas como Durango o Chihuahua con índices peores a los registrados en Irak o Afganistán. En México hay municipios o, tal vez, regiones fallidas, más no un estado fallido en su conjunto. De la misma manera, Nicholas Kristof editorialista del New York Times sostuvo que “esta imagen fatalista de México no nos permite pensar adecuadamente las soluciones”. Así también, el periódico tradicionalmente de izquierda en Estados Unidos, The Nation, publicó recientemente un estudio en donde culpaba a los medios de comunicación conservadores de “exagerar y tergiversar” la imagen de México.

La opinión de un país en guerra, destrozado e ingobernable sólo existe en los extremos ideológicos de la sociedad americana, en una prensa que alimenta medias verdades y que hace de la información parcial un modo de vida. Es hora de que la cancillería ponga en marcha un agresivo proyecto de comunicación pública en medios, universidades y sectores empresariales estadounidenses con el objetivo de dimensionar lo que está sucediendo en México.

Si la Secretaria Patricia Espinoza Cantellano no se dedica de tiempo completo a corregir las dañinas percepciones que se están fermentando en Estados Unidos, las consecuencias políticas, económicas y sociales serán difíciles de superar.